Solo se cumple una de 30 tareas para bajar los costos de la industria

 

En 10 años, el servicio se ha encarecido un 60 %, según gremio de grandes consumidores de energía.

Más de un año después de que el Gobierno y los gremios presentaron una lista de prioridades para bajar los costos de energía del sector industrial, servicio que es no regulado, solo una de 30 recomendaciones está en marcha.

Carlos Alberto Garay, presidente de Acoplásticos, asegura que solo se dio vía libre a la venta de excedentes de autogeneración de energía, aunque a medias, pues falta reglamentar la Ley 1715 de este año.

“Con los acuerdos de libre comercio, los precios de los productos industriales se han internacionalizado, pero, en cambio, los costos no se internacionalizan”, dice Garay.

En septiembre del año pasado se entregó el resultado de la consultoría contratada por el Programa de Transformación Productiva (PTP), el Ministerio de Comercio y varios gremios con la Fundación Ecsim. Este trabajo, para saber cómo aliviar costos, se incluyó dentro del paquete del plan de choque conocido como Pipe, que buscaba estimular la economía, enfrentada a riesgos de desaceleración, y cuando la industria estaba en recesión.

La consultoría apuntó también a garantizar las condiciones de sostenibilidad del sistema tras el aumento de la demanda prevista para los próximos años.

Las quejas de los empresarios apuntan a que los precios de la electricidad que paga la industria nacional son altos frente a países con los que se han suscrito acuerdos comerciales. Por ejemplo, calculan que es 83 por ciento mayor que en Ecuador, 72 más que en Perú, superiores en 69 por ciento a los de Corea, y 57 por encima de los de Estados Unidos, algunos de los países competidores de los productos colombianos, a nivel local y en el externo.

Aducen también impactos adicionales por la baja confiabilidad en el suministro del fluido eléctrico en algunas regiones, pues las interrupciones y caídas de tensión generan sobrecostos, que no compensan las firmas que prestan el servicio.

Entre las tareas pendientes planteadas hace un año están la reducción de las tasas de remuneración de la transmisión y distribución a valores entre 8 y 9 por ciento y equiparar las tarifas de otros componentes de la cadena, como los comercializadores, también con base en las de países competidores.

Con ello, consideran que se aseguraría la rentabilidad de las inversiones que realizan las empresas dedicadas a esas partes de la cadena de producción y destinatarios finales de energía.

En Brasil, según Acoplásticos, la tasa de descuento para la trasmisión de energía eléctrica es de entre 5,6 y 7,2 por ciento (real después de impuestos). En Chile, Finlandia, Noruega y Suecia (antes de impuestos) equivale, respectivamente, a 10, 2,9, 2,8 y 3,2 por ciento. En Colombia es de 11,5 por ciento, la más alta.

Otra tarea pendiente es la aplicación automática de la eliminación de la sobretasa de 20 por ciento en electricidad y de 8,9 por ciento en gas natural, ya que por falta de conocimiento o dificultad del trámite de solicitud muchas empresas no se acogen a los descuentos.

Otros puntos sin avance son los de reducir los límites de consumo de energía para el cambio del nivel de tensión, para facilitar a los usuarios conectarse a redes de mayor voltaje y mejorar las tarifas de energía.

En parte, esta falta de acción llevó a los grandes consumidores industriales a crear el gremio Asoenergía, con el fin de buscar un acercamiento con las autoridades y los agentes del sector eléctrico. La presidenta del gremio, María Luisa Chiappe, asegura que por muchos años el tema energético se concentró en la confiabilidad (tras la época de los apagones), pero ahora que el sistema es robusto hay que tener en cuenta la demanda a la hora de fijar las políticas públicas.

“La industria ha perdido mucha competitividad debido al aumento de los costos de energía”, recalcó la directiva al señalar que en los últimos 10 años han subido 60 por ciento para los usuarios industriales.

Por ejemplo, excluyendo las materias primas, la energía representa el 47 por ciento de los costos de producción para el sector siderúrgico, y en el sector cerámico el gas abarca el 18 por ciento de estos gastos.

Atrás en innovación e Infraestructura

El presidente de Cémex Colombia, Carlos Jacks, dice que si bien en el país los costos de la energía son superiores a los de otros de Latinoamérica, el centro del problema es que la industria nacional vive un proceso de transformación que enfrenta desde hace pocos años a una economía abierta.

Considera que las dificultades tienen origen en varias deficiencias de competitividad, que debe superar el Estado, como los costos de energía y los de infraestructura, y otros de los propios industriales, como la innovación.

El presidente de Alfagrés, Julián Jaramillo, dijo que no solo el valor de los energéticos resta competitividad al sector manufacturero sino que otros factores como la innovación y la infraestructura deben conducir a un replanteamiento dentro de los costos de las empresas.